Recién estaba recordando algunos años, quizás muchos atrás, los domingos eran especiales, sobretodo porque siempre para mi fueron muy nostalgiosos.
Durante mi adolescencia vivía en una ciudad de Buenos Aires, Ramos Mejía en un gran edificio, para ser más preciso en un 8vo. piso y había algo que me gustaba hacer y justamente era sentarme en mi habitación mientras escuchaba música, mirar desde un gran ventanal el atardecer, justo daba de lleno en un gran edificio antiguo que a pesar de la distancia permitía mostrar su colosal tamaño y dejaba esconderse detrás de si al hermoso sol. Para los que son de zona oeste este gran edificio era el Hospital Posadas. A pesar de que quizás sea un edificio para nada alegre, se veía hermoso en ese momento y sobretodo si de fondo ponía a Louis Armstrong cantando Maravilloso Mundo o a Glen Miller interpretando serenata a la luz de la luna. Era una rareza para un adolescente, pero nunca fui muy normal. Esa ceremonia la repetí durante muchos años. Los amigos de esa época saben que no miento porque hemos compartido infinitas charlas en esos días. Podríamos decir que eran momentos sumamente mágicos.
Corría el final de la década de los 80 y la juventud parecía que sería eterna.
Continuara...
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